Me encanta ir a la biblioteca con Mollete. Por un lado hacemos vida de barrio, aprendemos que hay cosas que son de todos y que hay que respetarlas y cuidarlas, y conocemos autores y libros nuevos.
Hace ya más de un año de nuestra primera visita. Estuve mirando absolutamente todos los libros para hacerme una idea de qué había, para encontrar lo que fuera más diferente a lo que teníamos en casa. E inmediatamente uno llamó mi atención y nos lo trajimos: Juego de sombras, de Hervé Tullet.
No es un libro de palabras. Es para los sentidos, para entretenerse. De sensaciones y emociones. Consiste en unas hojas de cartón con agujeros con diferentes siluetas. Con una linterna puedes proyectarlas en la pared y jugar a hacerlas más grandes o más pequeñas. O inventarte tú una historia sobre las sombras que ves.
Desde ese día en casa somos fans de Hervé Tullet.



