¿Y qué tiene esto que ver con la maternidad?
Venga, va... lo sabes de sobra. ¿O acaso no necesitas, por lo menos de vez en cuando, ese café que te salve el día después de una noche toledana?
Si eres madre, el café es uno de tus grandes aliados para poder tirar palante y llegar, aunque sea medio zombi, al final del día, en vez de quedarte dormida en la mesa de la oficina. Eso no es nada recomendable, que me pasó una vez y me levanté con el dibujo del jersey marcado en la frente. Y eso no es cool :P ¡Y además te pilla el jefe!
La verdad que las maquinitas estas de Nespresso a mí me parecen un inventazo porque te haces el café en un pispás. Que yo por la mañana voy como loca. Ya, ya lo sé. El desayuno es la comida más importante del día y esas cosas... pero no, yo no tengo tiempo. Si quiero llegar pronto al trabajo para salir a una hora decente para recoger a las enanas no puedo entretenerme a desayunar. Pues madruga más, ¿no? - estaréis pensando. Pero es que resulta que ya me levanto a las 6:15, y no me seduce demasiado la idea de que el desayuno se me junte con la cena, sinceramente... así que por la mañana no me queda otra que tomarme un café deprisa y corriendo y ya me como algo más sólido delante del ordenador mientras me pongo al día con los correos del trabajo y los informes que más prisa corren.




